| Sobre la Cultura de Cuba |
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Con la distinción de un peculiar sincretismo, la cultura cubana se ha ido conformando en el devenir de su propia historia. Y se remonta desde la llegada de los españoles a Cuba, en 1512, quienes trajeron consigo su modo de vida y exterminaron rápidamente a la mayoría de la población autóctona de la Isla. Luego llegó la mano de obra esclava: la negra, en mayoría, y la china en menor medida. Así, ya estaban los ingredientes fundamentales para el gran ajiaco que simboliza a la cultura cubana, y todos esos «condimentos» y «viandas» sazonaron el espíritu de los criollos de la isla de Cuba. De este proceso resultó un pueblo alegre y musical, con una fusión de ritmos y tradiciones que se manifiestan en cada rincón de las ciudades, los pueblos y los barrios cubanos. O sea, que es notoria una identidad cultural propia, que hace proyectar a los habitantes de las Isla como personas muy arraigadas a sus tradiciones y costumbres. Para obtener una muestra vivenciar del quehacer del cubano se recomienda visitar los museos que existen en todas las provincias del país, especializados en temas tales como historia, música, tabaco, azúcar, ciencias naturales, ron, religión... Además de sus monumentos, sitios patrimoniales, teatros y galerías de arte. A estas recomendaciones se suman otras ineludibles como son los centros nocturnos, que tipifican la vida nocturna de Cuba: los distintivos cabarets, los clubes especializados en disímiles géneros musicales, salas de conciertos o espectáculos..., que en todos se puede disfrutar de la ya conocida mundialmente «música cubana». Y es que esta música es una mezcla de tradiciones étnicas. La simbiosis de la guitarra española y del tambor africano dieron origen a la rumba y al son. Una de las sedes que amenizan y simbolizan las noches cubanas es el cabaret Tropicana, el centro nocturno más representativo y devenido en un clásico internacional. La peculiaridad más notoria de este centro es que es un lugar a cielo abierto en el que toda la noche se puede contemplar las estrellas del firmamento, que por sus combinaciones de luz y vegetación para resaltar las ya clásicas coreografías y el colorido vestuario de las bailarinas, se ha dado en llamar un «Paraíso bajo las estrellas». Asimismo existen en todas las sedes turísticas del país un sinfín de cabarets, discotecas y centros para que el visitante disfrute bailando al compás de un son o de la música salsa. Los clubes nocturnos La Zorra y el Cuervo, el Jazz Café y el Jazz Café Irakere, se han especializado en la interpretación del jazz, género basado en la adaptación de infinitas melodías a algunas progresiones de determinados acordes. Estos clubes deben su reputación al hecho de que por sus escenarios se presenta los más virtuosos músicos de esa manifestación musical. Asimismo, la música popular y folclórica tienen su caldo de cultivo en las famosas fiestas populares que se realizan anualmente, como las Parrandas de Remedios y Camaguaní (Villa Clara), las de Bejucal (La Habana), y los carnavales de Santiago de Cuba o los de La Habana. Además, esta es una oportunidad única para que el visitante pueda departir y contagiarse con el calor de las «congas» y las comparsas cubanas. Pero durante su estancia en Cuba, el turista también puede asistir a funciones de ballet clásico, ocasión excepcional para admirar al laureado Ballet Nacional de Cuba, dirigido por Alicia Alonso. Es vital no dejar de sugerir a la danza contemporánea, así como a las puestas teatrales y la música de cámara o sinfónica, entre otros. A todo este panorama y diversidad de expresiones artísticas que los viajeros pueden disfrutar durante su estancia en Cuba, se suman los reconocidos festivales de cine, de artes plásticas, de habanos..., que permiten en un lapso breve de tiempo deleitar a sus participantes de los mejores exponentes culturales que conforman la nacionalidad cubana. |










